La nueva estrategia militar para Afganistán, anunciada esta semana por el presidente estadounidense Donald Trump, “apuesta por la fuerza” como método para solucionar el conflicto, una política que ya ha demostrado su ineficacia en el pasado, declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

“Este enfoque va en la misma línea que las recetas prescritas a Afganistán por la anterior Administración estadounidense y, como bien se sabe, estas no llevaron a resultados positivos en el ámbito de la seguridad”, dijo a la prensa la portavoz de Exteriores, María Zajárova.

La diplomática agregó que Moscú confía en que el incremento del número de efectivos estadounidenses en Afganistán “no viole la soberanía del país asiático ni afecte sus intereses nacionales”.

Trump anunció este lunes que Washington se seguirá implicado en la guerra más larga de su historia, la de Afganistán, con un aumento no especificado de tropas y sin plazos fijos para su retirada.

Aunque el mandatario no precisó el número de efectivos que enviará a Afganistán, fuentes del Congreso citadas por los medios apuntan a que serán alrededor de 4.000 los militares que engrosarán las filas estadounidenses en el país asiático para unirse a los 8.400 ya destinados allí.