Santiago Valery: Un calaboceño que extraña su terruño desde Bogotá

Santiago Valery tiene 40 años, es un médico calaboceño que tiene ya seis años fuera de su terruño.

Es el menor de una familia de 10 hermanos, se crió en Misión Arriba sector que recuerda con cariño. Gracias al apoyo de sus hermanos estudio la carrera de medicina, al igual que su padre, el reconocido medico Rafael Lavery.

Luego de culminados sus estudios en el área de cardiopulmonar comenzó a trabajar en el hospital Vargas, adquirió amplia experiencia a tal punto de haber sido jurado de tesis de la UCV, fue hasta docente universitario.

La crisis económica se comenzó acentuar  y le tocó tomar la dura decisión de dejar a un lado su país para probar suerte en otras fronteras. Una propuesta de trabajo lo hizo llegar a Bogotá Colombia. En Venezuela no solo dejo una vida, una trayectoria, una familia, sino también a su pequeño hijo de 7 años, comenta que el día que le tocó despedirse de su pequeño entendió que “los aeropuertos han visto mas besos sinceros que las bodas, y los hospitales han escuchado mas oraciones reales que las iglesias”.

Luego de establecerse, entendió la realidad del migrante, pues ha ayudado a connacionales que se encuentran en situación de calle. Desde un principio la oferta de trabajo era de la mano de la empresa Locatel, en la actualidad es subdirector de una tienda, en la cual ha logrado la contratación de 10 venezolanos de diferentes estados del país. Asegura que las leyes colombianas admiten la contratación de un porcentaje de extranjeros, por eso le es imposible ayudar a más personas en ese sentido.

Hasta ahora no ha tenido problemas con la xenofobia, por el contrario se encarga siempre de ayudar, así mismo está atento siempre de su familia en Calabozo, la cual también ayuda.

No todo es perfecto, ha tenido inconvenientes de salud, en su caso se encuentra de reposo, sus ingresos económicos  disminuyeron debido a la pandemia.

Luego de varios años Santiago sigue sintiendo nostalgia de su tierra, recuerda que es única la sensación que se siente al cruzar la represa y abrigar ese calorcito y alegría que solo los calaboceños vivimos. Recuerda los llanos y afirma que querer es poder y si es posible alcanzar las metas, con fe, optimismo, dejando en alto el ser venezolano y especialmente llanero, Santiago es un calaboceño por el Mundo.

 

 

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