Toda una odisea en Calabozo conseguir el pan nuestro de cada día

Aunque parezca increíble, en Venezuela los ciudadanos deben entrar a establecimientos como por ejemplo panaderías y preguntar si hay pan; una pregunta que hace un tiempo atrás podía tomarse como una burla.

Cerca de la temporada navideña era común observar en los mostradores de las panaderías los suculentos panes de jamón. Este 2017 la realidad es otra. La falta de harina de trigo ha hecho que las panaderías estén atravesando difíciles momentos, convirtiéndose en locales en los que pareciera solo venderse charcutería y jugos.

Según denuncian los panaderos calaboceños, el problema es que no cuenta con harina desde hace casi un mes.

Actualmente están llegando 17 buques de trigo al país pero  se necesitan unos 58 buques de unas 30.000 toneladas. Para poder abastecer el mercado panadero, se requieren unas 120 toneladas de trigo al mes.

Panaderos del municipio Miranda explican que el trigo es molido en  molinos nacionales pero lo distribuye y comercializa  el Sistema Integral de Control Agroalimentario (SUNAGRO), organismo dependiente del gobierno nacional. En el caso de Calabozo lo distribuye el Centro de Acopio.

Muchos denuncian que allí se ha generado una “mafia” que  cobra por la caleta cuando la montan al camión, cobran el flete “que de paso es de ellos mismos”,  y no permiten que los panaderos lleven su trasporte. La descarga también las cobran, incrementándose así considerablemente el precio; caso contrario ocurre con las panaderías populares a quienes  no le cobran nada extra, pero al parecer los mismos panaderos populares venden la harina a las grandes panaderías.

En fin una agonía es la que atraviesan en este momento los panaderos, primero para producir y segundo para poder cubrir gastos, entre ellos el pago de personal. Al mismo tiempo la ciudadanía sufre las consecuencias de las malas políticas en este sentido, pues la adquisición de algo básico como el pan es algo que pasó a ser una odisea.

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