María Juárez de Conigliaro “vocación docente al servicio de la educación especial”

Por: Ysnardo Conigliaro

La doctora María Juárez de Conigliaro, nació el 15 de agosto de 1949, en la población de El Samán, ubicado a orillas del caudaloso río Apure. Es la hija mayor de Agustín Meza y de Francisca Juárez, ambos difuntos, quienes además procrearon a José Rafael (q.e.p.d.) y a Juan José Juárez. Pasó su infancia en la finca “La Guafita”, propiedad de sus padres, donde el contacto con la naturaleza estimuló su sensibilidad poética, que más adelante desarrollaría para escribir el poemario “Pinceladas en el Tiempo”.

Llega a Calabozo en 1970, con su 6to. grado a cuestas y con muchos deseos de continuar sus estudios para su superación personal.

Realizó estudios de Secretariado Ejecutivo y comienza a trabajar en la empresa Intersan Aragua S.A (1972 – 1974), iniciando a la par sus estudios de bachillerato en el Liceo Humboldt donde en 1978, obtiene su Título de Bachiller en Ciencias. Entre 1980 – 1983, trabajó en el Instituto Polieducativo Calabozo como docente instructora de mecanografía.

Realiza estudio en la Universidad Nacional Abierta donde le confieren el Titulo de Licenciada en Educación, Mención: Dificultades de Aprendizaje (1980). Realizó estudios de Postgrado en la Universidad Bicentenaria de Aragua, donde obtiene el Titulo de Magister en Educación Especial en 1997, y en 1998 obtiene el Titulo de Postgrado Internacional en Educación Especial y Rehabilitación Integral en la Universidad Latinoamericana y del Caribe. En 2008 obtiene el Titulo de Doctora en Ciencias de la Educación en la Universidad Rómulo Gallegos.

En 1984, comenzó a trabajar como maestra de aula y fundadora del Instituto de Educación Especial Bolivariano “Calabozo” donde en 1998 gestionó la fundación del Taller de Educación Laboral “Mary Carmen Berrios de Reyes” para jóvenes y adultos con Necesidades Educativas Especiales, con el objetivo de incluir e integrar en el área laboral de la sociedad calaboceña a esta población especial, previo proceso de capacitación a través del estudio y la práctica.

Durante su carrera profesional ha realizado varios cursos de formación relacionados con su área de trabajo, así como también talleres, congresos, conferencias y ponencias. Ha recibido numerosas condecoraciones y reconocimientos por diferentes instituciones, tales como la Orden 27 de Junio en su 3ra. Clase por parte de la Presidencia de la República en el Palacio de Miraflores; del Ministerio del Poder Popular para la Educación; del Municipio Escolar No. 2 y de la Zona Educativa del estado Guárico. La Alcaldía del Municipio Miranda, le confirió la Condecoración “Botón de la Ciudad”, “Botón de Honor al Mérito”; Placas y Reconocimientos, que atesora como parte de su extenso currículo profesional.

Se ha desempeñado como tutora  y jurado en trabajos de investigación en las Universidades: Simón Rodríguez (UNESR), Universidad Nacional Abierta (UNA); Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) y Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos (UNERG).

En 1972, contrae matrimonio con el Hidrómetra y hoy Licenciado en Educación: Ysnardo Conigliaro, con quien procreó tres hijos: Dilimary Geraldine, Nathaly Mariasela e Ysnardo Alejandro. La primera junto a su esposo Blas Ignacio Carrillo Pérez, le ha dado dos nietos: Luis Ignacio y Andrea Valentina Carrillo Conigliaro. La segunda es Licencia en Enfermería, y le ha dado un nieto: Daniel Alejandro y el tercero, actualmente labora en la industria estatal PDVSA como Ingeniero Petrolero y docente de viola y violín en la Orquesta Infantil y Juvenil de El Tigre, estado Anzoátegui.

 

En una de las tantas celebraciones que organizó en la Escuela Especial

Esta destacada educadora, también es miembro del Grupo de Decimistas del estado Guárico, inscritos en el Sistema Nacional de las Culturas Populares adscrito al Ministerio de la Cultura, donde frecuentemente son invitados a realizar presentaciones poéticas en institutos culturales, educativos y en plazas públicas locales y de otros estados del país.

En su poemario “Pinceladas en el tiempo”, la Prof. Damelis Julieta García, prologó su obra y dice los siguiente: “… esta poetisa evoca con una magistral ternura los momentos de su niñez y adolescencia de su terruño natal, reflejando la tendencia nativista representada en el paisaje llanero y expresado en bellas metáforas”.

“… entre sus poemas más tiernos, merece una particular connotación el conmovedor “Déjalos ser como son” dedicado a los niños con discapacidad, que ocupan su pasión como educadora  y donde se reflejan las características espirituales de los niños especiales, con su amor y su belleza interior, allí nos demuestra la autora, que ellos son seres extraordinarios. Su ternura e inocencia son descritas con gran dulzura: : “Tienen el amor de Dios/ las personas especiales/ son ángeles celestiales./ Tesoros que Dios nos dio/ como ello no habrán dos/ acéptalos sin condición/ para que cumplan su misión/ acaricia su belleza/ lo que su ternura expresa/ déjalos ser como son”. En otras estrofas del poema, la experiencia de Juárez vivida con ellos por muchos años la ha sensibilizado tanto que le pide a los maestros, que trabajan con ellos, que entreguen toda su vocación a favor de la educación de estos niños, que son un regalo de Dios y merecen ser formados sin discriminación: “En un lugar especial/ entrégales el corazón/ ámalos con vocación/ son tiernos y angelicales/ Bríndales tu mano leal/ obséquiales tu corazón/ y llénalos de bendición/ sentirás la suave brisa/ rebozarte de sonrisa/ déjalos ser como son.”

 En la actualidad, esta abnegada educadora, disfruta de su merecida jubilación después de 30 años de servicios a la nación, al lado de sus familiares y cobijando con dulzura a sus tres nietos.

 

Rodeada del cariño de su familia, compañeros nietos y alumnos María de Conigliaro en su despedida de la Escuela Especial/ Archivo
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